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ROMA Y COSTA AMALFITANA 15 al 20 abril – 2º entrada

 

 

 

 

 

18 abril – Después del desayuno temprano, salimos en el autocar hacia Pompeya. Cómodo viaje que aprovechamos para dormir. Para las 10.30 h. ya estamos en las puertas de las ruinas de Pompeya tomando un refrigerio y tomando contacto con nuestro guía local Fluvio.

Comenzamos la visita explicandonos el sucedido aquel dia en que el Vesubio exploto y tapo la ciudad de Pompeya y Herculano. Dos ciudades bien pensadas como lo pudimos comprobar, visitando la zona deportiva, la plaza del mercado, las tiendas, bares, panaderia donde en las excavaciones se encontro en el horno pan. Todo estaba pensado para una vida cómoda de sus habitantes. Porteadores que llevaban la compra desde el mercado, fuentes, aguas residuales, zona deportiva y de descanso. Fue una visita muy interesante y cultural.

Después comimos en el hotel situado en la puerta, muy bien por cierto y nos fuimos a Sorrento, donde callejeamos, contemplamos las impresionantes vistas, el puerto y por supuesto unos tomamos un helado y otros unos refrescos. A continuación nos fuimos a nuestro hotel en Nápoles donde antes de la cena y aprovechando los inmensos jardines y la buena temperatura, D. Eugenio celebró la eucaristía como agradecimiento a la buena jornada. Una cena tranquila y de calidad.

19 abril – Hoy como se suele decir en el argot profesional del turismo «nos comemos el mejor bombón». Nos vamos a Capri. Hace un dia esplendido. Primero recogemos a Fluvio y hacemos una visita de Nápoles. Debido a la regata del American Cup y las medidas de seguridad de la policia, -más fuertes por el atenteado de Bostón-, hay calles cortadas, por lo que debemos rodear alguna zona, pero el recorrido que realizamos nos da buena idea de la ciudad. Recorremos andando la zona de la Plaza del Plebiscito, Galeria y vamos al Café Gambrinus inagurado en 1890 que es todo un lujo y detalle,  en su decoración, vajilla y una delicia en su pastelería, que por supuesto probamos.

A continuación tomamos el ferry hacia Capri. Un lujo de travesia. Cincuenta y cinco minutos de relax, de contacto con el mar. Llegamos a Capri, contemplando ya desde lejos, la vistosidad de la isla. En el mismo puerto tomamos el funicular que nos lleva a la parte alta de la ciudad, conde se encuentran todas las tiendas -lujosisimas por cierto- las mejores vistas y nuestro restaurante. Una comida tranquila y amena con productos tipicos de la isla, como arroz con marisco, calamares fritos y pastel de almendra con chocolate. Al termino, nos fuimos despacito parándonos en todos los escaparates y por la única calle existente hasta los Jardines Augusta donde se encuentra el mirador que permite ver la zona de Anacapri, el lado contrario de la isla y la vista de la Gruta Azul. Las flores que hay en nuestro camino, nos deslumbran y los precios de las tiendas también. Todo es ropa de marca. Hay que tener en cuenta que hay hoteles con un coste de mil euros por noche en la isla.

Pero no pasa nada… nos comemos un helado ya que todos estamos de antojo. En la plaza hay una exposición de coche de época a la venta y son muy curiosos los taxis descapotables y de cuero con amplios asientos.

Cada uno baja en el funicular a su ritmo para callejar por el puerto, ya  que las tiendas son mas asequibles, hasta la hora de tomar el barco de regreso. La puntualidad de los viajeros es exquisita. Todos hemos comprado algo en Capri y todos estamos muy contentos. Una travbesia también muy bonita.

En el puerto nos espera Elios nuestro conductor para llevarnos al hotel. Nápoles es muy grande y con muchos contrastes. Al igual que el dia anterior celebramos la eucaristia antes de la cena. Al dia siguiente ya regresamos pero no hay porque correr, tenemos tiempo suficiente para hacerlo con tranquilidad y disfrutando también del tiempo. Programamos la salida a las 10.00 h.

20 abril – Buen desayuno y copioso. Algunos pasean por los jardines, otros recogen sus maletas y partimos a las 10.00 h. hacia el aeropuerto. Facturamos bastante rapido todo el equipaje y pasamos a la zona de embarque, para tomar algo y ver las tiendas. Salimos en horario previsto hacia Madrid y simplementeel teimpo de un café, para tomar el siguiente avión a Pamplona. Todos temiamos mucho frio pero como llegabamos muy animados, no se noto mucho. Faltaron tres maletas que al dia siguiente nos fueron entregadas, ya que se habian quedado en Madrid. Todo termino felizmente.

(Fotos en facebook en El Mundo de Raquel)

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