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D. FRANCISCO LIZARRAGA

«D. Francisco, donde quiera que esté, conmigo estará.»

Llevar a D. Francisco a Tierra Santa, fue para mí como ese deseo no realizado de llevar a mi padre. Nuestra amistad, pasó a ser una relación de padre-hija. A pesar de su dificultad para oír, cuando yo iba a su habitación del Retiro Sacerdotal, teníamos nuestras largas conversaciones. A él le gustaba que yo me sentará en su sofá y él lo hacía en la silla del escritorio.

Sacaba todas las postales que yo le iba enviando en mis viajes y me hacia contarle detalladamente el itinerario. Yo llevaba a veces el termo para tomarnos un café con unas pastitas que a él les gustaban mucho y estábamos un buen rato. Me contaba cosas que le habían sucedido, problemas que había tenido y que ahora se reía de ellos y le gustaba mucho que le llevará con el coche a recorrer la Cuenca de Pamplona. Cuando nos íbamos con el coche, siempre tomábamos chocolate con churros. ¡Qué vicio!

Yo ahora tenía dos viajes seguidos y como siempre antes de irme le había visto. El día 13 en Los Picos de Europa recibi varias llamadas, que por la peculiaridad del lugar no entraron. Cuando estaba en Espinama y los viajeros veían una tienda típica de la zona, yo escribía la postal para D. Francisco. Le puse el sello y allí mismo había un buzón.

Una de aquellas llamadas, era de D. Miguel Angel Redín que por la tarde me informó del fallecimiento de D. Francisco. A una la vida en este tema, le ha dado duro, pero sinceramente me quedé fría, sobretodo por no poderle coger de la mano. Se me ha quedado como algo pendiente, porque estaba empeñado en ir a comer un besugo a Guetaria y yo le había dicho que cuando entrará el otoño para estar mas tranquilos. ¡Menuda «perra» tenía con el besugo de Guetaría!

La foto corresponde a la celebración de la eucaristía en Betania, por D. Francisco, acompañado por D. Miguel Angel Redín y por D. Jesús Mari Ibáñez, en Junio de 2007.

Son días tristes. Hoy he estado visitando a D. Miguel Angel Redín en la UCI del Hospital. A pesar de su gravedad, del montón de cables, aparatos, etc. nos hemos reído los dos. ¡Animo D. Miguel Angel!

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